INFORMACIÓN GENERAL

PRIMERA SEMANA: INFORMACIÓN GENERAL.

 

¿QUÉ ES LA CONSAGRACIÓN?

La total consagración a Jesús por medio de la Santísima Virgen María es una espiritualidad que remonta a los primeros siglos de la Iglesia y que en san Luís María Griñón de Montfort encontró su expresión más perfecta en el célebre escrito “El Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen” (Preparación para al Reinado de Jesucristo).

La Consagración personal y comunitaria a Jesús por el Corazón Inmaculado de María nos une más íntimamente a Jesús de la mano de Madre María para aprender de su ejemplo. La Virgen nos enseña a escuchar a su Hijo cuando dice de sí misma: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38) y se dice de Ella: “¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!” (Lc 1,45) y “meditaba todas estas cosas en su corazón” (ver Lc 2, 19. 51 y 2, 35), en referencia al misterio de Cristo. La Consagración nos lleva a obedecer la petición de la Virgen María: “Hagan todo lo que Jesús les diga” (Jn 2,5). Así se entiende la expresión “A Jesús por María”.

El acto de consagrarse a Jesús por María reconoce el lugar privilegiado que Ella tiene en el plan de salvación y, por eso, la vinculación de la Iglesia y de los bautizados con la Madre de Dios. Así se cumplen las palabras de la misma Virgen: “Porque Dios ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada” (Lc 1,48).

Consagrarse a Jesús por María significa ponernos en sus manos sin condiciones, sabiendo que Ella conoce mejor el camino. Consagrarse a María significa vivir de manera constante e integra en su Inmaculado Corazón. Ella, el Sagrario perfecto donde reside el Señor. Consagrarse es vivir en total unión con la Madre, de modo que Jesús viva en cada uno de nosotros por medio de Ella. Consagrarse a Jesús por María es, en definitiva, obrar siempre por María, con María y para María.

 

¿QUÉ ES EL TRATADO DE LA VERDADERA DEVOCIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN?

El Tratado de la Verdadera Devoción (1712) es un libro Trinitario por excelencia que demuestra con gran sabiduría, clareza y unción quién es la Santísima Virgen, cuál es su papel en la vida de la Iglesia y de cada persona en particular. Nos muestra la misión materna que Dios confió a la Santísima Virgen, las razones y la manera como Dios sujetó a Ella todos los corazones, así como el papel de la Santísima Virgen en el establecimiento del reinado de Cristo y su unión íntima con el segundo adviento de su Hijo.

Debido al profundo contenido y efecto directo que tiene para llevar a las personas a la verdadera santidad, fue fuertemente combatido por el enemigo, quien trató de destruirlo, y Dios no lo permitió. Estuvo escondido durante 130 años. Fue reencontrado en 1842 por un monje en un baúl que había sido escondido durante la Revolución Francesa.  Fue publicado en 1843 y se convirtió en lectura obligatoria de toda alma piadosa que buscase la santidad.

 

¿QUÉ DIFERENCIA HAY ENTRE ESTA CONSAGRACIÓN Y LAS DEMÁS CONSAGRACIONES A MARÍA?

Todas las consagraciones a María son buenas y válidas, donde se busca principalmente ponerse bajo la protección de María.

La fórmula de consagración que propone San Luis María Griñón de Monfort, va más allá de ser un acto devocional, es un acto de entrega verdadera y total de tu persona. Es el TOTUS TUUS, Oh María Soy todo Tuyo y cuanto tengo es Tuyo.

Por medio de esta consagración, y de manera perfecta, se recuerdan las obligaciones del Bautismo, se renuevan las promesas bautismales con plena consciencia que pertenecemos a Dios, y se entregan el alma, cuerpo, bienes materiales y espirituales por entero a Jesús por María con la finalidad de unirnos a Él y crecer en Su gracia.

Muchos Papas y santos se han consagrado y promovido fervientemente esta fórmula, entre ellos podemos mencionar a León XIII, San Pio X, San Pio XII, San Juan Pablo II, Santa Teresa de Calcuta, y San Maximiliano Kolbe.

En Fátima, la Virgen pidió la consagración de individuos, familias, ciudades, países y el mundo entero para que triunfe Su Inmaculado Corazón, y se adelante la segunda venida de Su Hijo Jesucristo. El Triunfo del Inmaculado Corazón es cuando permitimos que Ella nos lleve a la Fuente de la Divina Misericordia, lo cual es especialmente fácil para Ella cuando las personas y las naciones están consagradas a Ella.

 

¿EN QUÉ CONSISTE ESTA CONSAGRACIÓN?

Consiste en una preparación de 30 días, que puede variar de acuerdo a las necesidades personales y a las circunstancias. Se dividen en doce días preliminares para que el alma trate de vaciarse del espíritu del mundo, seguido de tres semanas de un mejor conocimiento de sí mismo (segunda semana), de María (tercera semana) y de Jesucristo (cuarta semana).

 

METODOLOGÍA DE ORACIÓN Y ESTUDIO

Presenciales o virtuales (Reuniones Dominicales vía ZOOM y Guía Diaria vía WhatsApp).

 

SEGUNDA SEMANA: VACIARSE DEL ESPÍRITU DEL MUNDO.

 

VACIARSE DEL ESPÍRITU DEL MUNDO

La primera parte de la preparación se emplea en vaciarse del espíritu del mundo, que es contrario al espíritu de Jesucristo. El espíritu del mundo consiste en esencia en la negación del dominio supremo de Dios, negación que se manifiesta en la práctica del pecado y la desobediencia; por tanto, es totalmente opuesto al espíritu de Jesucristo, que es también el de María.  Esto se manifiesta por la concupiscencia de la carne, por la concupiscencia de los ojos y por el orgullo como norma de vida, así como por la desobediencia a las leyes de Dios y el abuso de las cosas creadas. Sus obras son el pecado en todas sus formas; en consecuencia, todo aquello por lo cual el demonio nos lleva al pecado; obras que conducen al error y oscuridad de la mente y seducción y corrupción de la voluntad. Sus pompas son el esplendor y las artimañas empleadas por el demonio para hacer que el pecado sea deleitoso, en las personas, sitios y cosas.

 

TERCERA SEMANA: CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO.

 

CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO

Las oraciones, exámenes, reflexiones, actos de renuncia de nuestra propia voluntad, de arrepentimiento por nuestros pecados, realizado todo a los pies de María, ya que por Ella esperamos la luz para conocernos a nosotros mismos. Junto a Ella, podremos medir el abismo de nuestras miserias sin desesperar.  Debemos emplear todas nuestras acciones piadosas en pedir un conocimiento propio y el arrepentimiento de nuestros pecados con espíritu de piedad.

 

CUARTA SEMANA: CONOCIMIENTO DE MARÍA.

 

CONOCIMIENTO DE MARÍA

Los actos de amor, afectos piadosos hacia la Santísima Virgen, imitación de sus virtudes, especialmente su humildad profunda, su fe viva, su obediencia ciega, su continua oración mental, su mortificación en todas las cosas, su pureza incomparable, su caridad ardiente, su paciencia heroica, su dulzura angelical y su sabiduría divina: <<siendo esto>> como dice san Luis María Griñón de Montfort, <<las diez virtudes principales de la santísima Virgen>>.

Tenemos que unirnos a Jesús por María, ésta es la característica de nuestra devoción; por tanto, San Luis María Griñón de Montfort nos pide que nos empleemos a fondo para adquirir un conocimiento de la Santísima Virgen. María es nuestra soberana y nuestra medianera, nuestra Madre y nuestra Señora. Esforcémonos, pues, en conocer los efectos de esta realeza, de esta mediación, y de esta maternidad, así como las grandezas y prerrogativas que son los fundamentos o consecuencias de ello. Nuestra Santísima Madre también es perfecta –un molde en donde podemos ser moldeados para poder hacer nuestras sus intenciones y disposiciones. Esto no lo conseguiremos sin estudiar la vida interior de María, o sea, sus virtudes, sus sentimientos, sus acciones, su participación en los misterios de Jesucristo y su unión con Él.

 

QUINTA SEMANA: CONOCIMIENTO DE JESUCRISTO.

 

CONOCIMIENTO DE JESUCRISTO

Actos de amor a Dios, acción de gracias por las bendiciones de Jesús, contrición y resolución. Durante este período nos emplearemos en estudiar a Jesucristo. ¿Qué se tiene que estudiar de Jesucristo?

Primero: El Hombre- Dios, su gracia y gloria, después sus derechos en el dominio soberano sobre nosotros; ya que, habiendo renunciado a Satanás y al mundo, tomamos a Jesucristo como Nuestro Señor.

Segundo: Su vida interior; las virtudes y los actos de su Sagrado Corazón; su asociación con maría y los misterios de la Anunciación y Encarnación. Durante su infancia y vida oculta en la fiesta de las bodas de Caná y en el Calvario.